Entendiendo la Depresión

Como seres humanos, estamos continuamente experimentando una gran variedad de emociones, las cuales se encuentran en un gran espectro: la alegría, la tristeza, la rabia, la sorpresa, entre otras. Sin embargo, existen momentos en nuestras vidas, las cuales una determinada emoción se destaca sobre las demás, bien sea porque estamos experimentando una importante período de éxitos personales y familiares (Graduación académica, nacimiento de un hijo, logro de un ascenso), por vivenciar cambios importantes en la actualidad o por el contrario, por estar confrontando episodios difíciles y altamente estresantes (Muerte de un familiar, haber sido despedido, divorcio, etc). Es en este último punto, donde muchas veces nos sentimos abatidos, desesperanzados y con un sentimiento constante de pérdida de interés en nuestras actividades diarias, considerando que este episodio negativo se extenderá por siempre y no le encontraremos solución.

Este sentimiento de desesperanza que se instaura en nuestros corazones, se considera normal cuando es vivenciado por un cierto tiempo y ante experiencias externas recientes que hayan actuado como detonantes, sin embargo, en ocasiones, este episodio depresivo se establece por varios meses e inclusos años si no es tratado a tiempo y sin un evento detonante previo que justifique tal cambio de ánimo, indicándonos a su vez, que se está en presencia de un estado depresivo patológico, es decir, fuera del rango de la normalidad: Trastorno de Depresión Mayor. 

Este estado depresivo patológico toma mayor relevancia cuando comienza a afectar directamente el funcionamiento del sujeto bien sea en su desempeño académico, laboral o social e incluso, comienzan a surgir ideas relacionadas con la muerte y en el peor de los casos, con el suicidio. Ante esto y con el fin de diferenciar un estado normal de depresión de la manifestación de un trastorno depresivo, será fundamental conocer que define al Trastorno de Depresión Mayor, sus criterios de identificación para su diagnóstico, sus probables causas, trastornos relacionados y tratamientos más usados para la superación de esta importante enfermedad mental.

Se aprecia que el sujeto con diagnóstico de Trastorno de Depresión Mayor presenta un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi cada día, en la cual se evidencia pérdida de interés en actividades que antes le generaban placer y cierto aislamiento social, indicando sentirse deprimidos, tristes, desesperanzados, desanimados o “por los suelos”. En ocasiones, cuando ellos niegan sentirse deprimidos, podemos reconocerlo por el lenguaje desesperanzador que utilizan, llanto fácil y en ocasiones “sin motivo”, por su postura corporal alicaída, la evitación de la mirada, el tono de voz bajo, hombros caídos, etc.

En muchos de estos casos podemos identificar alteraciones del sueño: Insomnio o Hipersomnia, en las cuales se despierta a media noche y no logra retomar el sueño, dificultad para conciliar el sueño o por dormir y despertar muy tarde. En ocasiones es la alteración del sueño, el motivo de consulta psicológica. También podemos observar Cambios en el apetito, bien sea por comer en exceso o deceso, llegando incluso a la inanición y a la pérdida importante de peso.

Sigmund Freud plantea que existe una diferencia entre Aflicción y Melancolía, considerando que si bien ambas se caracterizan por un desinterés por el mundo exterior, presencia de tristeza, inhibición y disminución de las funciones psíquicas y físicas, la Aflicción se experimenta como una pérdida consciente, mientras que en la Melancolía, la pérdida es en su mayoría inconsciente e incluye una grave perturbación de la propia estimación, observado en los continuos autorreproches, acusaciones, sentimientos de culpa, remordimientos, etc.

Sigmund Freud indica que el Proceso de la Melancolía se genera a consecuencia de alguna frustración sufrida en relación con el objeto del cual se considera existe una pérdida. Ante esta pérdida, se sustrae la líbido adherida a este pero en vez de ser desplazada a un nuevo objeto, esta líbido es retraída al Yo, estableciéndose una identificación del Yo con el objeto al que la libido ha abandonado. Para que esta situación se presente, es condición previa que esta elección del objeto haya sido de tipo narcisista durante la Fase Psicosexual Oral. Fase psicosexual en la cual aún no hay una discriminación entre el Yo y el Objeto, por lo que el sujeto siente que este representa una parte de su propio Self, por lo cual, este amor dirigido al objeto, es en realidad, amor a sí mismo.

Puesto que siempre existirá ambivalencia hacia el objeto: Amor-Odio. Este conflicto con el objeto se reaviva ante cualquier frustración, abandono, desengaño, etc intensificando la ambigüedad preexistente y dirigiendo el odio hacia el objeto sustitutivo: El Yo,por intermedio de constantes acusaciones, críticas, humillaciones, con todo el peso que amerita la regresión a la Fase Oral Sádica. Este hecho, nos permite comprender las ideaciones relacionadas a la muerte y al suicidio que presentan algunas personas con Depresión Mayor, puesto que este odio es dirigido hacia sí mismo y se intenta, a través de la consumación de acto suicida, destruir el aspecto interno que se rechaza, para proteger el objeto primario de amor que el sujeto introyectó en la Fase Psicosexual Oral:La madre o quien hubiese cumplido este rol. Esta pérdida no necesita ser sobre la persona amada, sino que puede relacionarse a la pérdida de una esperanza, la frustración de ideales, cambio de domicilio, etc. En los casos que exista una causa observable externa (muerte de un familiar, divorcio, etc), lo que se genera es la activación de este conflicto entre el Yo y el objeto primario, de allí a que la Aflicción de paso a la Melancolía, en nuestro caso, a la Depresión Mayor.

Fuente: 

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC.

Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM -5